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Entrevista: Virginia Villaverde Aguirre. Enfermera en Osakidetza y miembro del equipo START

Fecha de publicación: 

Virginia Villaverde Aguirre es una enfermera que trabaja en Osakidetza y que estuvo en Mozambique como responsable de hospitalización en el equipo START. Villaverde ha contado su experiencia en una entrevista.

 

¿Por qué te animaste a presentarte a la convocatoria START?

Hace unos cinco años me inicié en el ámbito de la cooperación en un proyecto en Guatemala. Me gustó mucho la experiencia porque supuso salir de mi zona de confort y aprender cosas que en mi práctica diaria como enfermera ni me imaginaba que pudiesen seguir ocurriendo. Aprendí a solventar situaciones teniendo en cuenta los recursos disponibles en ese momento y en esa parte del mundo, los cuales solían ser muy escasos. Al poco de volver de allí, descubrí la convocatoria para formar parte del equipo START, y no dudé ni un segundo en apuntarme porque era un proyecto del que tenía claro que quería formar parte.

 

Estar dispuesta a ir a cualquier parte del mundo cuando te necesitan no lo hace todo el mundo, ¿recibiste alguna formación o apoyo antes de ir a Mozambique?

Sí, la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo) me proporcionó cierta formación previa al despliegue a Mozambique. De hecho, algunos cursos los consideran requisito necesario para salir al terreno. Además, tuve la suerte de participar en el simulacro europeo Riwaterex en Madrid en el 2018, que sirvió para medir la eficacia de los sistemas de prevención, alerta e intervención ante emergencias y catástrofes. Esa fue la primera vez que montamos el hospital EMT 2 del equipo Start, eso sí, en un entorno más o menos controlado, a diferencia del despliegue real en Mozambique.

 

¿Cuál era tu trabajo en el Hospital?

Yo fui en la primera rotación de la misión. Por lo tanto, al igual que el resto de mis compañeros (logistas, facultativos, técnicos, fisioterapeutas, enfermeros…) nuestra primera labor fue montar el hospital y el área de vida. Eso supone desde empezar a allanar el terreno con un rastrillo, hasta descargar todos los camiones con el material y los fármacos, pasando por montar todas las estructuras que formaban el hospital incluyendo las letrinas y las duchas con una imaginación que nunca pensé que sería posible.

Una vez que montamos toda la infraestructura nos tocaba poner en marcha nuestro hospital. Yo era la responsable del área de hospitalización, así que mi trabajo comprendía labores organizativas como los turnos del personal, la gestión de material y fármacos, la recogida de datos para la exportación de estadísticas a la OMS y la atención a pacientes.

 

¿Qué fue lo que más te impactó?

Sin duda alguna, lo que más me impactó durante esta misión es que no vi llorar ni a un solo local. Ni a adultos ni a niños. Muchos de ellos estaban pasando por situaciones difíciles, bien porque habían perdido su casa, a un familiar o bien porque había perdido una pierna como tuvimos a un hombre, pero sorprendentemente, no lloraban. De hecho, como así nos contó Emilio, un médico español que llevaba muchos años trabajando en Mozambique, en su dialecto no existe la palabra “futuro” porque ellos no contemplan ese concepto, simplemente viven el día a día.

 

¿La experiencia te ha resultado positiva? ¿qué recuerdos tienes?

Por supuesto que ha sido una experiencia positiva. No solo en el ámbito profesional realizando labores que en mi práctica diaria no realizo y teniendo el lujo de trabajar mano a mano con unos profesionales extraordinarios cada uno en su especialidad y pudiendo aprender de ellos; sino que, en el ámbito personal, la calidad de las personas que formamos este equipo es insuperable.

Fueron 15 días de durísimo trabajo, durmiendo en el suelo en tiendas de campaña, en condiciones climatológicas extremas llegando a superar los 40°C y realizando tareas que no son propias de nuestra profesión como es el caso de los montajes de estructuras, pero el ambiente que reinó durante todos esos días fue fantástico. Muchos de nosotros no nos conocíamos, ya que no habíamos coincidido en formaciones previas, pero eso no impidió que trabajásemos en equipo y al mismo compás.

Recuerdo el día que me llegó el mensaje de texto al móvil diciendo: “Se convoca al equipo START para atender a los damnificados tras el Ciclón Idai en Mozambique. Tienes 48 horas para aceptar el llamamiento”. En ese momento me dio un vuelco el corazón. Tenía una mezcla de nervios, miedo, ganas, … Lo pensé unos minutos y acepté. Y es algo de lo que me sentiré orgullosa siempre. Gracias a esa decisión pude disfrutar de esta gran experiencia, a la cual sigo fuertemente unida ya que además formo parte del Board Clínico de asesoramiento del equipo START.

 

Si te vuelven a llamar, ¿volverías?

Sin duda, si me vuelven a llamar aceptaré sin dudarlo. Eso sí, probablemente no será de nuevo Mozambique. El equipo Start es un grupo de respuesta médica a grandes catástrofes en países en vías de desarrollo, por lo que nunca sabes de antemano ni el lugar a donde vas a ir ni el motivo (terremoto, ciclón, tsunami…). De hecho, yo tengo la mochila preparada con todo lo que necesito llevar, pero hay ciertas prendas que varían en función de la climatología del destino en cuestión.

 

¿Recomiendas al personal de Osakidetza a presentarse a la próxima convocatoria? ¿por qué?

Por supuesto que lo recomiendo. Por lo que me comentaron en una reunión que tuvimos el mes pasado en Madrid, dentro del área de enfermería solo está previsto abrir el perfil de enfermera de quirófano, ya que el de enfermera de urgencias y el de enfermera de hospitalización, a día de hoy están completos.

En el despliegue a Mozambique como representantes de Osakidetza estábamos Josean Romeo como cirujano de Álava y yo como enfermera de Bilbao. Y como representantes del País Vasco las 3 provincias estuvieron presentes ya que también contamos con un gran equipo donostiarra de cocineros de Zaporeak (Zazpi, Iñaki y Peio), que cuidaron de todos nosotros a diario, dándonos incluso hamaiketako a media mañana para soportar las durísimas jornadas de trabajo. Sin ellos nada hubiese sido igual.

La verdad es que en lo que a Osakidetza se refiere, debo decir que no me ha puesto pegas en ningún momento para concederme el permiso para poder salir con el equipo Start. Sin embargo, en otras comunidades autónomas los sistemas de salud les están poniendo muchas trabas. Está claro que el pertenecer a los chalecos rojos (como también nos llaman a los que formamos parte del equipo Start) es algo voluntario y no cobramos nada por ello, pero qué menos que seguir cobrando tu sueldo habitual, cosa que en otros servicios de salud mis compañeros están sufriendo.

Por lo tanto, ya que somos afortunados perteneciendo a Osakidetza y no a otro sistema de salud, animo al personal de Osakidetza que, si realmente el trabajo de cooperación relacionado con catástrofes le interesa, se presente a la próxima convocatoria; realmente creo que no se arrepentirá de ello.

Información sobre cómo formar parte en el equipo START

Euskadi, bien común